miércoles, 5 de octubre de 2016

La insulina antídoto para el dolor crónico. Veneno ayuda a curar

Una concha de caracol en los arrecifes de los océanos Índico y Pacífico, arañas, serpientes, escorpiones. Todos tienen un potencial terapéutico que está para ser desarrollado.



Tiene un aspecto inofensivo, pero su veneno es uno de los más letales que se conocen en la naturaleza. Un caracol marino, que lleva el nombre científico de Conus Geographus, puede ser una ayuda valiosa en el tratamiento de la diabetes, ya que los componentes tóxicos que segrega para inmovilizar presas o depredadores están siendo estudiados para su uso futuro en nuevos medicamentos. Este veneno, que se lanza como una jabalina por la boca para aturdir a otros animales, permite desarrollar una insulina ultrarrápida para tratar la diabetes, ya que es el más reciente ejemplo del potencial terapéutico en torno a los venenos que están presentes en el medio ambiente.

Este caracol marino de colores vivos que habita en los arrecifes del Índico y Pacífico está siendo estudiado por un equipo de investigadores australianos y americanos que han llegado a la conclusión de que el nivel de producción de insulina funciona tres veces más rápido que la producida por el cuerpo humano, de acuerdo con un artículo publicado en la revista Nature Structural and Molecular Biology.
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