
Observado en una cámara de prueba, este tipo de fuego (nunca antes se ha estudiado) reacciona de forma inesperada a la succión de aire frío: primero creció; luego disminuyó hasta el punto de convertirse en una llama azul constante.
Los investigadores creen que, ya que la llama se quema en la superficie, el combustible se evapora y se mezcla con oxígeno, creando un fuego más limpio y "tranquilo". No se encontró evidencia de humo nocivo durante el experimento.
De acuerdo con la International Tanker Owners Pollution Federation entre 1970 y 2015, seis mil millones de kilogramos de petroleo se vertieron en los océanos, cuya limpieza ha resultado compleja. Los derrames son una amenaza para la flora y la fauna de las regiones afectadas, como la catástrofe de Deepwater Horizon en el Golfo de México.